Los trabajadores de bosque del Baridà

Los bosques del Baridà desde siempre han sido los que han producido una de las mejores maderas del Pirineo, durante años fueron reservadas para la construcción de barcos a las atarazanas del litoral catalán, no es de extrañar que haya sido cuna de los profesionales de la madera, su aptitud para el trabajo en los bosques y para sacar rendimiento haciendo carbón, hacía que fueran solicitados para ir a trabajar a otras comarcas menos forestales y más benignas climáticamente. Era muy normal que en los duros meses de invierno se trasladasen a otras zonas forestales menos duras climáticamente para practicar su profesión.

Josep Mª Abril en su estudio “Carboners de la Cerdanya……..al final del segle XIX” nos deja una evidencia de esta profesionalidad, que todavía hoy en día en el siglo XXI es viva entre los hijos de Toloriu. La noche entre el 31 de diciembre de1897 y el 1 de enero de 1898 se hizo un censo en la población de Montnegre (Vallès Oriental – Maresme), explica que los carboneros trabajan en “colles”, pequeños grupos de trabajadores del bosque que oscilan entre dos y seis o siete personas. El jefe del grupo, normalmente el de más edad del grupo, es el que tiene más experiencia en el cocido del carbón y dirige al resto de los trabajadores del bosque durante la campaña que consiste en cortar la leña, apilarla, encenderla y vigilarla hasta que el carbón esté bien cocido y a punto de ser transportado.

En can Riera de Fuirosos trabajan 11 carboneros, la mayoría leridanos, excepto uno que es de Vilallobent, Girona. Se trata del grupo más grande de carboneros, divididos seguramente en dos o tres campañas (collas). Del Quer Foradat proviene Joan Tort Durand, un soltero de 25 años que había llegado hacía tres meses y medio conjuntamente con Josep Grau Cañu, otro joven soltero de 23 años natural de Toloriu. Aún es más cercana, sin embargo, la incorporación de los tres últimos integrantes del grupo: hace cinco días. Se trata de tres jóvenes solteros de diferentes procedencias: de Toloriu viene Bartomeu Palau Andorrà, de 23 años; Josep Riu Bardia, de 33, es de Vilallobent, Girona, y Pere Alis Casanovas, que nada más tiene veinte, de Borguja. De las 31 personas de estas collas nada más los dos de Toloriu, el de Vilallobent y el de Borguja saben leer y escribir.

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Carbonera antes de ser tapada con tierra

Una buena parte de los carboneros, 22, son cerdans y representan el 71% del total de temporeros. Los consideramos de la Cerdanya aún y todo que algunas de las poblaciones de donde vienen pertenecen actualmente a la comarca del Alt Urgell (Barguja, el Quer Foradat y Toloriu), y que Vallsabollera se adentra en Francia, a 1a Alta Cerdanya, cosa que justifica la calificación de extranjeros atribuida a los tres carboneros que procedían. La mayoría, 14 en total, provienen concretamente del Baridà, una pequeña región situada en el extremo occidental de la Baja Cerdanya. Esta subcomarca, enclavada en el valle del Segre, se extiende entre la línea montañosa que delimita la frontera con Andorra y la sierra del Cadí. Corresponde a la antigua jurisdicción del castillo de Bar, del cual coge el nombre, y era una de las subveguerías del condado de la Cerdanya. Con la división territorial de Catalunya de 1936, algunos pueblos de la parte occidental del Baridá se adscribieron a la comarca del Alt Urgell.

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Carbonera en combustión interna total

Las relaciones con esta zona debían de venir de hace tiempo, porqué: en el Padrón General de 1871 ya aparece un jornalero natural de Toloriu, Lleida, con residencia habitual en Montnegre. Se trata de Joan Basoli Aliart, soltero, nacido e1 1 de agosto de 1831. Trabaja para Joaquim Maynou Mesaguer, propietario de ca 1 Auladell de Montnegre. Joan Basoli ya no figura, en el censo del año 1897. También es posible que Bartomeu Pagès, que ha venido acompañado de la mujer y su hijo de tres años, viniese con intención de establecerse. Es el único de los temporeros censados el 1897 que se traslada con la familia.

La inmigración invernal de parte de los habitantes de la Cerdanya es un hecho conocido. El aumento de la densidad de la población, en desproporción a las posibilidades de la tierra, provoca esta huida temporal. Acostumbrados ya a la trashumancia estacional de los rebaños, muchos jóvenes y gente más grande pero sin propiedades, que con el frío del invierno se quedan sin trabajo, marchan a trabajar hacia Barcelona o Francia, para regresar, con el buen tiempo, para los trabajos del campo. Estas migraciones ya están documentadas en el siglo XVII. Entonces ya figuraba que salían anualmente grupos de carboneros que se trasladaban desde el Valle de Osseja, actualmente en la Alta Cerdanya, hasta las montañas de los alrededores de Vic y de Barcelona. No regresaban a Osseja hasta principios de marzo. También al Montseny, concretamente al Brull, está documentada esta migración temporal de trabajadores del bosque procedentes de la Cerdanya al final del siglo pasado.